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viernes, 7 de diciembre de 2007

SERVICIOS AUXILIARES NUMÉRICOS S.A.

El pasado mes de julio estuve trabajando en la empresa citada, SANSA, como auxiliar de servicios, un empleo con la mayor carga de ambigüedad de todos los que conozco y de los más bajos de salario, y más en esta empresucha.
En la entrevista me dijeron ya el sueldo por hora, 4,38 euros, daba igual que fuera hora extraordinaria que festiva o nocturna. Pero, sorprendentemente, la legislación lo permite a pesar de gobenar un partido socialista. También me dijeron que había algunos servicios de doce horas y que hacer horas extra era voluntario… Yo no quería hacerlas y así lo manifesté.
Empecé de repente, me llamaron por el mediodía para trabajar a las tres como portero en un hotel de la cadena Princess, en Gran Canaria, así que fui corriendo a por la ropa y a mi lugar de trabajo, sin ninguna formación e instrucción previa, tan sólo que le preguntase al portero al que iba a relevar, pero éste tenía prisa y me dijo poco. Menos mal que ése puesto era el más sencillo de todos los que desempeñé y más acorde con mi categoría laboral. Lo malo es que no libré ningún día esa semana y me hice los siete días completos, con 16 horas extra. Me dijo la inspectora que no tenían gente suficiente. Pudo habérmelo dicho en la entrevista.
Luego vinieron servicios de doce horas, las 24 en dos turnos larguísimos, que resultaron ser las dos terceras partes de los que realizamos en SANSA, y no “algunos”. Tardaron dos semanas en hacerme firmar el contrato, y eso porque yo insistí, y fue indefinido con dos meses de prueba. Era la primera vez que me ponían en el nivel formativo “sin estudios” y me dijeron que eso no importaba. Me hicieron firmar que recibí formación en prevención de riesgos laborales y no me dieron ni un triste folleto, también que aceptaba hacer las horas extraordinarias que ellos quisieran y que tenía que desempeñar cualquier labor que la empresa cliente, los hoteles Princess, me asignaran.
Así que, cobrando mucho menos, hice labores propias de vigilante, de recepcionista, de camarero, y no me importa, pero ellos cobran más. No hay trabajo indigno, sino salario indigno. Y la bipedestación prolongada de once horas que me tocaba en algunos hoteles acabó casi con mis piernas y mi paciencia. Era más barato para mí quedarme en casa que seguir trabajando con ellos.
El día que me di de baja hubo otros más haciendo lo mismo. Es su política, explotar gente nueva durante uno o dos meses, que es lo que aguantan muchos y luego seguir con otros. La gente no dura en este trabajo en régimen de semiesclavitud.
Y lo peor, fui a quejarme a la Inspección de Trabajo de Las Palmas de Gran Canaria y en principio me hicieron caso, pero luego me llegó una carta en la que me mandaron a poner una demanda a un juzgado de lo Social, ¿Para gastar en abogados lo poco que gané?
En conclusión, para evitar esto debemos informarnos bien y pensarlo antes de aceptar este tipo de empleos, o sea, sólo si nos estamos muriendo de hambre o nos van a embargar. De lo contrario, cada vez se abaratará más la mano de obra mientras todo lo demás sube. Debemos valorarnos más.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Elegí el título en español de "The fight club", no solamente porque me encantó la película de Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter, sino por que desde aquí me dedicaré a pelear contra los males que afectan a la humanidad, especialmente aquéllos que tienen una solución sencilla... Resueltos los males que denominaré "menores", podremos ver que luego los mayores dejan de existir, porque lo peor no es que haya gente mala, sino que la gente buena les permita hacer maldades. Con más de seis mil millones de personas en la Tierra, supongo que ya queda poco para los siete mil millones, es normal, aunque no bueno, que un porcentaje sea de gente malvada que contribuye a hacernos difícil la existencia. Incluso muchos de ellos se creen que son buenos. Este blog es para desenmascarar públicamente a esos y denunciar todo mal que con una sencilla acción u omisión, sea eliminado. Pronto tendréis mis primeras noticias. Y admito, por supuesto, colaboraciones y sugerencias. Saludos cordiales a todos.