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viernes, 4 de mayo de 2012

CONSEJOS AL GOBIERNO PARA REDUCIR EL DÉFICIT PÚBLICO


Hemos visto últimamente cómo el Gobierno se esfuerza en redudir el déficit público concentrándose casi exclusivamente en la reducción (recortes) de gastos y no en el incremento de los ingresos. Bien, pues desde aquí, basándome en experiencia personal - y habrá muchos de acuerdo en que ocurre esto -, le doy a gratuitamente un consejo muy importante para incrementar los ingresos a través de la vía de la recaudación de multas de tráfico.

Sí, lo sé, parece una obviedad y una medida muy impopular, pero no me refiero a aumentar las multas por la ORA o por estacionamientos incorrectos o incluso por el uso del radar en rectas de autovías sin peligrosidad. No. Me refiero a dedicarse a aplicar con justicia el Reglamento de Tráfico en conductas que todos, o la gran mayoría de nosotros, consideramos claramente merecedoras de sanción, incluso de retirada del permiso de conducción.

Y con ello estoy hablando, por ejemplo, de la gran cantidad de conductores que usan el teléfono móvil al volante. Un porcentaje de dos de cada diez lo hacen, y muchos con descaro. Y una de las cosas en que me doy cuenta antes de verlos con el "aparatito" en la oreja es cuando veo que el vehículo en el que van hace cosas raras, como detenerse donde no debe o girar sin indicadores de dirección, cuando no circulan a velocidad anormalmente reducida, siendo un estorbo o un incordio para la mayoría. Y si les llamo la atención, me ignoran o me insultan gestualmente. Lo que no harían si les sorprendiese un patrulla policial, evidentemente. Allí hay un filón para recaudar muchos, muchos miles de euros, a la vez que ayudan a retirar un peligro para la circulación de los demás conductores responsables.

Luego están los que ignoran para qué sirven los indicadores de dirección, o sea, los intermitentes. Giran y giran donde les dá la gana o, lo que es peor, se detienen, sin jamás avisar a los que van detrás, con lo que entorpecen gravemente la circulación o incluso provocan accidentes de colisiones por alcance. No puedo entenderlo, si no cuesta nada accionarlos. Pero como se creen que van solos por el mundo no les interesa ni les importa advertir a nadie de lo que van a hacer. Y un porcentaje cercano a la mitad no los usa en ocasiones, habiendo seguramente entre un diez y un veinte por ciento que no los usan nunca o sólo cuando se acuerdan. Otros miles de euros se pueden recaudar por aquí.

Los que no respetan, por costumbre, los pasos de peatones. No incluyo aquí a los conductores a los que les sorprende el peatón que cruza antes de que puedan detenerse en condiciones, sino a los que ignoran deliberadamente esas "molestas" rayas aunque estén elevadas por un badén.

Y cuántas veces nuestros oídos han sido agredidos por los continuos toques del claxon de algún pobre incauto cuyo vehículo ha quedado encerrado por otro que está en doble fila y su conductor está "desaparecido". Es que incluso conculcan el derecho a la libre circulación. También es una gran fuente de ingresos para el Estado multar y retirar todos aquellos vehículos en doble, incluso en triple fila, cuyo conductor se ha ausentado y se ha desentendido del mismo. No me refiero a aquéllos en los que un motivo importante les obliga a hacerlo, estando pendientes del vehículo y siempre y cuando no obstaculicen la circulación en una vía principal.

Y el uso del radar, por supuesto, pero no en rectas de autopistas y autovías en los que raramente se produciría un accidente a no ser que se superen con mucho los límites establecidos, sino en las vías urbanas sobre todo. Últimamente, las autoridades se han dedicado a colocar badenes y bandas sonoras que fastidian a todos los conductores, tanto los buenos como los malos, pagando justos por pecadores. Con unos radares con buena cámara fotográfica, como los que el Ayuntamiento de Madrid colocó para sancionar a los vehículos que entraran en zonas restringidas del centro, se recaudarían a lo mejor millones de euros, porque a muchos les encanta pisar el acelerador y da igual que sea una autovía o la proximidad de un paso de peatones en una zona escolar o urbanización residencial. Como ejemplo de lo que se podría recaudar a diario, la autovía de Extremadura, la A-5, desde que sale del túnel bajo el río Manzanares hasta Cuatro Vientos, unos cuantos kilómetros, está limitada a 70 km./h. Y la principal razón es por reducir el ruido del tráfico para que afecte lo menos posible a los edificios residenciales colindantes. No por fastidiar al conductor. Pues yo soy de los pocos, muy pocos, que respetan ese límite... ¿A que esperan las autoridades de Tráfico? Eso es un filón de oro. Y habrá más lugares así en todas las ciudades españolas.

Y una de las pocas cosas que habría que modificar en cuanto a los efectivos policiales necesarios sería emplear más vehículos camuflados, aunque yendo de uniforme, tal y como viene haciendo en ocasiones desde hace años la Guardia Civil de Tráfico. No hace falta incrementar plantilla. Algunos radares más, porque la mayoría están apagados o mal colocados y ya está. En suma, pocos gastos y muchos ingresos. 

Como colofón hago hincapié en que solamente se trata de sancionar las conductas que realmente son un peligro o una molestia grave para los demás conductores, como estas y otras que no he incluído por ser más obvias como circular bajos los efectos del alcohol o drogas, o de forma temeraria. No olvidemos que un vehículo a motor es una máquina de matar. Esto es mucho mejor que seguir recortando en educación, sanidad, prestaciones sociales... Los conductores antisociales deben pagar por su desprecio a la sociedad en la que viven. Incomprensiblemente, muchos de ellos, sobre todo si son famosos, reciben luego afecto o comprensión por parte de una importante mayoría de personas, que no tienen en cuenta el daño que hacen, pero este es un tema diferente para otra entrada.

¿A qué espera, señor Rajoy?