jueves, 8 de abril de 2021

TODO ESTÁ EN LOS LIBROS

 “Es posible que se produzca un cambio darwiniano en la sociedad. Es posible que la forma de gobierno autoritaria resulte más adecuada para la mecanizada vida urbana; gobernantes armados, indiferentes a la compasión o la hombría de bien, manteniendo el orden por medio del terror y dispuestos a mentir y matar como procedimiento de rutina (…). Y la democracia es todavía un experimento frágil”. Herman Wouk, “Vientos de guerra “, 1.971. Medio siglo antes, se acercó tanto a lo que estamos viviendo ahora, que lo que era una opinión de un personaje de novela, ahora es una profecía.


Los responsables del genocidio de Ruanda no son los agricultores pobres e ignorantes, (…); son gente instruida. Son profesores, políticos o periodistas (…). Intelectuales que han comprado bibliotecas que llegan hasta el techo. No mataron con sus propias manos, sino que enviaron a otra gente (…). “El genocidio no tiene nada que ver con la miseria o la falta de instrucción, (…) pienso que es necesario instruirse para conocer mejor el mundo. Pero la instrucción no hace mejor al hombre, sólo lo vuelve más eficaz. Quien quiera insuflar el mal tendrá ventaja si conoce las manías del hombre, si estudia su moral, si aprende sociología. El hombre instruido, si tiene mal corazón, si desborda odio, será más dañino”. Jean Hatfeld, “La vida al desnudo. Voces de Ruanda”, 2.000. Parece que está describiendo a los multimillonarios “filántropos” y sus sicarios científicos que están llevando a cabo su plan de reducción de la población mundial para “salvar el planeta”.


Las siguientes citas son de Isamu Fukui, “War Boys”, 2.007. Este autor es un estudiante de gran talento que escribió este libro a los quince años de edad, con la intención de publicar una serie de novelas juveniles que podrían ser tan populares como “Divergente” o “Los juegos del hambre”. Pero no fue así, su obra ya no se encuentra en las librerías más grandes, al menos, no junto con los citados éxitos o similares. Quizás tenga algo que ver con su clarividencia y pensamiento crítico demostrados a tan corta edad en estos pasajes:


Siempre aparecían enfemedades raras en las noticia, y, aunque los adultos parecían tomarse la amenaza bastante en serio, Tack suponía que era una buena señal no ver cuerpos caídos en las calles.(...), y no podía imaginarse andar todo el día con un trapo atado a la cara.” Yo tampoco, y no soy el único. Cada vez somos más.


Las acciones de unos cuantos estudiantes irresponsables siempre acarreaban consecuencias para todos. Cada día se perdía un poco más de libertad.” ¿Les suena esto? Lo repiten hasta la saciedad gobierno y medios de manipulación, culpando siempre a la “gente que no respeta las medidas sanitarias”.


Como control (…). Te tienen demasiado ocupado para poder rebelarte, demasiado aplastado para poder protestar por ser un ciudadano de segunda clase, y demasiado bien condicionado para desafiarlos cuando llegas a ser adulto. Es más, muchos acaban uniéndose a ellos para poder hacer lo mismo a la próxima generación. En realidad es una compleja forma de intimidación”. Y acaban siendo normópatas, sumisos sometidos al pensamiento único, sin crítica, sin cuestionar nada.


El síndrome del cerdo loco es una enfermedad que se originó fuera de la ciudad, y siempre resulta fatal. (…) Ahora los Educadores temen la inminencia de una epidemia. (…) Pero lo cierto era que en las noticias no dejaban de aparecer enfermedades raras, y nunca acababa de pasar nada”. Como ahora, que hablan de muertos y hospitales llenos, pero las cifras reales lo desmienten.


Es parte de tu condicionamiento. (…) Te preparan para que obedezcas incluso en las circunstancias más terribles, y así salgas de la escuela siendo un obediente miembro de la sociedad de la ciudad”.


Esto hizo pensar a Tack que la única razón por la que permitían a los alumnos salir a comer era para que contribuyeran a la economía de la ciudad”. Como en el encierro del año pasado, aunque en este caso ha sido peor, sólo salir a comprar comida y consumirla en el hogar.


Esa obsesión con el conformismo es lo que, finalmente, conduce al fascismo”. Woody Allen, “A propósito de nada”, 2.020. Pues parece que ahí vamos a pasos agigantados.


... me comentaron en privado que estaban consternados por la publicidad claramente injusta y asquerosa que yo estaba recibiendo y que estaban unánimemente a mi lado; pero cuando yo les preguntaba por qué no alzaban la voz y decían algo al respecto, todos admitían que temían repercusiones profesionales”. Woody Allen, en el mismo libro, nos da una pista de por qué hay tantos científicos y artistas (afortunadamente, cada vez menos) que colaboran con la farsa o callan cobardemente.


En 1.975, Walter J. Broderick, publicó “Camilo Torres. El cura guerrillero”. Es la historia de cómo un sacerdote brillante, con un prometedor futuro en el estamento eclesiástico si hubiera sido conformista con el sistema, acabó militando en una organización guerrillera colombiana. Muy recomendable, porque tiene pasajes como estos, en los comprobamos que la historia se repite:


La gran burguesía controlaba la prensa, naturalmente, y no le costó trabajo fabricar informes y escándalos para desacreditar a la administración (…). Las masas urbanas se dejaban impresionar por la propaganda antigubernamental, sin caer en la cuenta de que los propietarios de los periódicos eran los mismos que, como presidentes, habían causado la muerte de cientos de miles a lo ancho y a lo largo del país”. Por cosas como esta, la prensa adquirió el título de “cuarto poder”, por su capacidad para levantar o tumbar gobiernos manipulando a las masas. Y ahí siguen, sesenta años después.


El éxito lo alcanzaban muy pocos, y a condición de una lealtad absoluta a la minoría que detentaba el poder económico. Los canales permanecían cerrados a quienes no tuvieran ni influencias ni dinero”. Así ha sido siempre, en Colombia y en todo el mundo, y actualmente, más aún. Es más, para mantener ese éxito, hay que seguir siendo esclavos de esa minoría, bien lo saben algunos científicos, periodistas y artistas sin escrúpulos o demasiado pusilánimes.


La decisión de la junta (de reforma agraria) crea un precedente en extremo peligroso. En primer lugar, porque se somete la aplicación de una norma legal a criterios tan subjetivos como el de “la razón de Estado” y la oportunidad. Cuando la aplicación de una norma legal se somete a la discreción de los que deben aplicarla se llega a la arbitrariedad de los gobernantes. Este procedimiento implica un germen de totalitarismo de Estado”. Palabras textuales de Camilo Torres Restrepo y que son proféticas. Exactamente está ocurriendo eso mismo en casi todos los países del mundo con la excusa de la farsa pandémica. Y cuando algún valiente tribunal de justicia les corrige, su reacción es redactar inmediatamente otra ley que ampare mejor sus abusos, lo cual no es problema cuando la mayoría de los legisladores están sobornados o intimidados.


Las estructuras no cambiarán sin una presión de las mayorías, presión que será pacífica o violenta de acuerdo con la actitud que asuma la clase dirigente minoritaria”. Esta reflexión de Camilo Torres ha sido tenida en cuenta por los organizadores de la falsa pandemia, puesto que al tener sometidas a las mayorías por el miedo y la histeria, ya no tienen nada que temer de ellas.


... el país seguía sumido en la barbarie, y el (…) era dueño de la tierra y de las gentes que la habitaban. No existía libertad de ningún género; la justicia se compraba y se vendía; los impuestos tenían mucho de despojo; abundaban la corrupción, el alcoholismo y la violencia; formas de vicio inexpresables campaban por sus respetos y lo mismo las más groseras supersticiones... “ ¿España en 2.021? No, Rusia a finales del siglo XVII. Pero hay un parecido muy inquietante. Esto lo escribió J.F.C. Fuller en el libro “Batallas Decisivas III” en 1.954.


Si mis soldados empezaran a pensar, ni uno solo seguiría en filas”. Federico II, Rey de Prusia (1.712-1.786). Huelgan comentarios.


Todo lo anterior, son ejemplos de que la historia es cíclica, que se repite aunque pongamos todos los medios para evitarlo, y que la lucha de las mayorías desposeídas contra las minorías pudientes es eterna. La variedad es que ahora, en términos numéricos, los desposeídos somos, en proporción, muchísimos más que los poderosos, que han crecido desmesuradamente en posesiones y dinero, pero muy poco en miembros. Y por eso, en una acción arriesgada, a una escala sin precedentes, y extremadamente vil, están tratando de corregir esa diferencia que les mantiene muertos de miedo en sus palacios amurallados.





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