martes, 19 de octubre de 2021

TODO ESTÁ EN LOS LIBROS (2ª PARTE)

 “Los tiranos no cambian, sólo se vuelven más brutales (…). Es sabido que los tiranos brutales mienten. Jamás dudan en tergiversar las circunstancias fabricando otras totalmente nuevas. Al mismo tiempo, son astutos. Se complacen en jugar con la gente, especialmente con aquellos cuya liquidación tienen planeada (…). Finalmente, los tiranos brutales escogen comunidades minoritarias, fácilmente identificables, sobre las que descargar el embate de las presiones y los odios de la mayoría”. Thomas y Margaret Melady, “Idi Amin Dada. Hitler en África “, 1.979. El último embajador de Estados Unidos en la Uganda de los años setenta del siglo pasado, describe a la perfección las características que hoy vemos en ciertos filántropos, magnates y políticos, desarrollándolas al pie de la letra.


Del mismo libro, hay pasajes significativos:


Durante la guerra, la conducta más extravagante es, no solamente tolerada, sino aceptada como normal”.


Casi todos los Gobiernos de África son propietarios de los periódicos y los controlan, con objeto de 'educar' a la gente y asegurarse de que no haya críticas que sean conflictivas. Incluso en las zonas en donde hay periódicos publicados privadamente, existen los controles.” Pues a partir de 2.020, ese control ha llegado a todo el planeta, bien sea a través de los fondos de inversión dueños de casi todos los medios o por subvenciones gubernamentales.


En octubre de 1.938, Hitler articuló el concepto nazi de la legalidad: Todos los medios, aunque en desacuerdo con las leyes vigentes y precedentes, son legales si están subordinados a la voluntad del Führer”. Desde 2.020, la legalidad también se define de la misma manera, sustituyendo la palabra “Führer” por “Gobierno”. De ahí que no haya pasado nada cuando el Tribunal Constitucional de España declaró ilegales los estados de alarma.


U Thant, el último Secretario General (de la ONU), había dicho: La promoción y la protección de los derechos humanos forman la misma esencia y proporcionan el más profundo significado y motivación de las Naciones Unidas como organización internacional.” Pues si este señor levantara la cabeza (falleció en 1.974), quedaría horriorizado al ver en qué se ha convertido la ONU y, sobre todo, algunas filiales, como la OMS. La peor de las violaciones de los derechos humanos, el genocidio, se está llevando a cabo ante la pasividad cómplice de estos organismos internacionales.


Uno no puede por menos de preguntarse por qué una ejecución española de cinco terroristas provocaría tanta reacción y, al mismo tiempo, el asesino de millares podía visitar Europa, estar en la ONU, declararse en favor de la extinción de un Estado y no encontrar una oposición visible”. Siempre ha habido clases de dictadores, a medir por diferentes raseros. La hipocresía es el principal rasgo de la diplomacia.


(...) el primer paso para las naciones, los diplomáticos y la gente corriente, es reconocer la maldad que estaba entre nosotros. No permitamos que se pueda decir que no tuvimos la valentía de reconocer una tragedia humana y llamarla por su nombre”. Pero no aprendemos, nos negamos a reconocer la maldad que venga de nuestros propios gobiernos, en forma de declarar una falsa pandemia para forzar al mayor genocidio de la historia, por goteo, inoculando una sustancia experimental, tóxica, al mayor número de seres humanos.


En gran parte, si el mundo sabe quién es Amin, se debe a la Prensa internacional, no a los gobiernos. Gracias a los informes casi instantáneos y meticulosos de los informadores, la comunidad mundial ha seguido la carnicería que Amin ha estado y está cometiendo con su pueblo. La Prensa mundial ha cumplido su misión de informar de lo que sucede”. Y así fue, efectivamente, hasta el 2.009, en el que los medios de comunicación tuvieron gran parte de protagonismo en parar la falsa pandemia de la gripe aviar. Por eso ahora ya no hay cabos sueltos, y inmensa mayoría de la Prensa y TV está subordinada a los genocidas. Si la Prensa mundial hubiera sido como antes, como debía ser, jamás hubieran empezado los confinamientos y la locura distópica que padecemos. Y están pagando el precio también, pues ya hay bastantes periodistas fallecidos al inocularse.


En su discurso acerca del estado de la Unión, el presidente Curtain había insistido mucho en el problema de la carestía de víveres, conforme la población mundial se acercaba a los seis billones de habitantes (seis mil millones en español). Apelaba a los jóvenes para que ejercieran un eficaz autocontrol que hiciera posible superar la crisis. Pero la visión del obeso y bien alimentado presidente en las pantallas tridimensionales de todo el país, hablando de deberes y de restricciones, produjeron un efecto negativo entre la población. Por otra parte, el hecho de que el presidente tuviera nueve hijos, hacía inevitable un estallido de violencia.” William F. Nolan y George C. Johnson, “La fuga de Logan”, 1.976. Esclarecedor párrafo de una novela de ciencia ficción que nos indica por qué las élites genocidas se inventaron una falsa pandemia con unas vacunas experimentales que pueden esterilizar, y ahora van por el apagón y el desabastecimiento inducido: PORQUE NUNCA PREDICARON CON EL EJEMPLO Y NUNCA LO HARÁN.


Tres cosas son las necesarias y suficientes al individuo en sociedad: ser dueño de su persona, disponer de bienes para atender a sus necesidades, poder disponer de sí y de sus bienes para sus mejores conveniencias...” Jean Jacques Régis de Cambacérès, segundo cónsul de la república francesa de 1.799 a 1.804 y uno de los autores del Código Civil o “Código de Napoleón”, que luego influyó en la mayoría de los códigos civiles de Europa. ¿Qué diría ahora al ver que dos siglos después, ya no nos permiten ser dueños de nuestras personas?


Todos sabemos que las cosas andan mal. Peor que mal. Desquiciadas. Todo se ha desquiciado. De manera que ya no salimos de casa. Y, poco a poco, nuestro mundo se hace más y más pequeño y lo único que pedimos es que por favor nos dejen tranquilos en nuestra sala de estar. Mientras yo pueda tener mi tostadora, mi televisor, mi secador de pelo, no diré nada, dejadme tranquilo.” Sam Hedrin y Paddy Chayefsky, “Network. Un mundo implacable”, 1.977. Ahora no es la historia de una película oscarizada. Está ocurriendo y, efectivamente, muchos se han dejado inocular un veneno en sus cuerpos para que les dejen tranquilos. Pero no lo harán hasta que los genocidas tengan el control completo sobre los supervivientes al tóxico. Y les quitarán todas sus cosas, “su tostadora, su televisor”: No tendrán nada y serán felices, como dice el foro económico mundial, patrocinador de la agenda 2.030. Del mismo libro:


Existe en la actualidad una total y completa generación que nunca ha visto otra cosa que la que sale por este tubo (la televisión)... Este tubo es el Evangelio... Este tubo es la última revelación... Este tubo puede hacer o deshacer presidentes, papas y primeros ministros... Este tubo es la fuerza más poderosa de este impío mundo... Y, ay de nosotros, si alguna vez cae en manos de unas personas indeseables... (…) Empiezan a creer que el tubo es la realidad y que sus propias vidas son las irreales. HACEN CUANTO LES DICE EL TUBO... Se visten igual que el tubo, comen igual que el tubo, educan a sus hijos igual que el tubo, piensan igual que el tubo. (…) En el nombre de Dios, ustedes son las cosas reales... ¡Nosotros sólo somos una ilusión! ¡Apaguen ese condenado aparato!” Avisaron ya hace más de 40 años, pero, por desgracia, ya ha ocurrido, y los genocidas, al controlar los medios de comunicación, sobre todo, la televisión, han controlado las mentes de miles de millones de personas, que ahora son borregos que les facilitan su malvada tarea. Si hubiéramos apagado ese aparato hace años, nada de esto estaría sucediendo ahora. Y sigue con más verdades premonitorias:


Usted es un hombre viejo que piensa en términos de naciones y de pueblos. ¡Pero no hay naciones! ¡No hay pueblos! ¡No hay rusos! ¡No hay árabes! ¡No existe un tercer mundo! ¡No existe Occidente! Sólo hay un sistema de sistemas (…) Es el sistema monetario internacional el que determina la totalidad de la vida de este planeta... ¡Éste es hoy el orden natural de las cosas! Parece mentira que esto se escribiese hace cuatro décadas. ¿O es que lleva gestándose mucho tiempo el plan genocida? Y la Agenda 2.030 esbozada también muchos años antes:


El mundo es un negocio (…). Lo ha sido desde que el hombre surgió de la arcilla, y nuestros hijos (…), vivirán para ver ese mundo perfecto sin guerras, hambre, opresión y brutalidad, un vasto y ecuménico holding, para quien trabajarán todos los hombres a fin de lograr un beneficio común, en el que todos los hombres tendrán una parte de las acciones, en el que se atenderán todas las necesidades, se tranquilizarán todas las ansiedades, en que no existirá el aburrimiento.” ¿Un mundo feliz? Lo que no dice este empresario televisivo de la novela es que nunca ha salido nada bueno desde el mal más absoluto que estamos padeciendo ahora. El mal no produce bienes, sólo perpetúa el sufrimiento. Hay más:


Porque, en el fondo de nuestras aterradas almas, todos sabemos que la democracia es un gigante muerto, un enfermo, moribundo y decadente concepto político, que se retuerce en su última agonía”. Y ahora, en 2.021, no podemos más que certificar la defunción de la democracia. Y esta verdad es también tajante:


Lo que ha periclitado es lo individual. El ser humano y particular es el que está acabado. Porque está nación (EE.UU., pero se puede aplicar a todas), ya no es una nación de seres independientes individuales. Esta es una nación de doscientos millones de individuos transistorizados, desodorizados, blanquísimos y elegantísimos cuerpos, pero totalmente innecesarios como seres humanos y completamente reemplazables por vástagos de émbolo...” Y exactamente como dice, ha sucedido. Han tardado casi medio siglo, pero han logrado lo que el protagonista de la novela estaba denunciando. Nadie los detuvo a tiempo. Y profundiza en su denuncia:


Avanzamos de un modo inexorable hacia una deshumanización total, impulsados por unas fuerzas gravitacionales más poderosas de cuanto podamos comprender. Y no sólo nosotros, sino todo el mundo. Pero, dado que somos el páis más adelantado, también en este asunto somos los primeros. El resto del planeta – Rusia, China, el mundo subdesarrollado – tampoco van a dejar de cogernos. Para ellos será muy fácil, puesto que ya se encuentran inmersos en unas sociedades de masas. Así, pues, todo el mundo se está convirtiendo en un humanoide, en criaturas que tienen apariencia de humanas, pero que no lo son (¿Los transhumanos que dicen hoy los del foro de Davos?). Nos estamos convirtiendo en unas masas producidas, programadas, conectadas, en unas cosas insensatas que sólo son útiles para producir y para consumir otras cosas producidas en masa, todas ellas tan innecesarias e inútiles como nosotros mismos. Sin embargo, éste es el estado cósmico de los negocios. (…) Este mundo es una vasta cosmología de pequeñas sociedades anónimas que giran en órbita alrededor de unas sociedades anónimas mayores, las cuales, a su vez, giran en torno de las sociedades anónimas gigantes, y toda esta infinita, eterna y final cosmología está expresamente diseñada para la producción y el consumo de cosas inútiles” Cuando, hace muchos años, vi la película sobre la que se hizo esta novela, no me lo tomé, desgraciadamente, tan en serio, pero ya he conocido mucha gente así desde entonces... Y, ¿No hay mejor ejemplo de producción y consumo de cosas inútiles que las vacunas experimentales con las que nos irán matando o convirtiendo en las masas a las que se refiere el texto?


Volviendo al tema de los medios de comunicación, allá por el año 1.996, el entonces director de ABC, Luis María Ansón, declaró a José Díaz Herrera e Isabel Durán, autores del libro “El saqueo de España”: “Este es un periódico institucional, serio y riguroso. Preferimos no dar una exclusiva, que se nos adelanten otros si no queda más remedio, pero lo que diga ABC tiene que ir a Misa”. Si levantara la cabeza... ¡Ah, no! Qué aún está vivo, pero como está tan callado sobre lo que está ocurriendo ahora con la prensa mundial...


Por eso es importante capturar a un Eichmann y a un Stangl. Para que sean procesados; no necesariamente para condenarlos, no, sino para permitir que se puedan presentar testigos, para recordar al mundo, y especialmente para recordarles a ustedes, que no habían nacido siquiera cuando sucederieron estas cosas, que personas que externamente no difieren de ustedes ni de mí pueden, en ciertas circunstancias, cometer las atrocidades más bárbaras e inhumanas. Para que (…) esas circunstancias no puedan darse nunca más”. Discurso de un personaje, un “cazador” de nazis, de la novela “Los niños del Brasil”, de Ira Levin, 1.976. Tristemente, en la actualidad, esas circunstancias se están volviendo a dar ante la colaboración y el silencio cómplice de la mayoría. Y esas personas son políticos, sanitarios, periodistas, artistas, policías, comerciantes... Otra vez.


Por último, el filósofo José Luis Aranguren, en un artículo titulado “La política y la libertad”, publicado en el diario Arriba del 15 de enero de 1.977, afirmaba: “¿Hay acaso un hombre menos libre que el demócrata? Está sometido (generalmente, sin tener conciencia de ello y de ahí la suma irrisión) a los tiránicos caprichos de mil poderes, no por anónimos menos absolutos: la 'opinión pública', la prensa, la radio, los partidos políticos, los trusts económicos, los usos, los 'slogans', las sugestiones de la propaganda... Tiranías específicas de la democracia, a las que deben ser agregadas las genéricas de la vida moderna”. Y la tiranía más cruel de la historia ya la tenemos aquí. Y no podemos negar que desde hace muchos años nos venían advirtiendo.