viernes, 30 de octubre de 2020

EL CONFINAMIENTO NO ES EL MEDIO, ES EL FIN.

     En vista de la acelerada escalada para volver a encerrarnos sin haber cometido ningún delito, vuelvo a escribir esto para que mis descendientes vean que algunos sí intentamos hacer algo, que no nos dejamos llevar al matadero mansamente, como veo que van casi todos. Aunque todavía estamos muy solos, lejos de otros que son como nosotros.

    No en vano, anoche volví a cometer el error de ver el canal de televisión española donde estaban entrevistando a un supuesto experto epidemiólogo, Juan José Badiola, el cual defendía llegar a un "confinamiento severo" en el caso de que los contagios no bajasen (que no quieren que bajen, claro). Bueno, experto y epidemiólogo sí es, pero de animales. Es veterinario, y sostiene que se necesitan los conocimientos en epidemias de animales para entender la actual pandemia. Ahora entiendo por qué nos tratan como a un rebaño de animales domésticos. Es indignante que la misma televisión pública "olvidase" decir que ese tipo es veterinario. Y también es indignante que comparen personas con animales domésticos, porque sin hacer falta explicar las diferencias, hay una que es fundamental, que es la conciencia. Y es que si el ganado con el que trata ese señor tuviera conciencia, hace tiempo que hubieran acabado con sus explotadores (nosotros) y hubieran luchado por su libertad. Ciertamente, mucha gente se está comportando como dócil ganado, pero los pocos que nos hemos dado cuenta del peligro estamos aislados unos de otros en medio de todos los obedientes, y nos cuesta mucho reunir un número considerable para enfrentarnos a los opresores.

    No nos engañemos ya, tiempo tuvieron de aplicar la medida más lógica, como fue el reforzamiento de la sanidad pública con personal y medios, pero como en los años anteriores estuvieron ahuyentando a los buenos profesionales sanitarios ofreciendo pura explotación laboral... Pero si no lo han hecho es porque lo que se busca es encerrarnos en nuestras casas otra vez, ya que con el confinamiento anterior no debieron lograr todos sus objetivos. El virus no es más que el medio empleado para aterrorizar a la gente y poderla encerrar sin que ofrezca resistencia. En marzo nos engañaron a todos, a mí incluido, hasta que empezamos a ver en sus mismos medios de manipulación y en su comportamiento, que ni las cifras, ni las actitudes de los políticos, ni las informaciones cuadraban. Era todo caótico y disparatado, como sigue siendo. Seríamos idiotas si nos dejásemos engañar por segunda vez (y si lo hacemos, habrá una tercera y una cuarta, y así sucesivamente).

    Llevo una vida todo lo normal que me dejan. Me bajo, o me quito la mordaza al aire libre cuando no hay policía cerca, voy a centros comerciales y prefiero consumir en el interior de los bares y restaurantes, y uso el hidrogel sólo cuando es realmente necesario. Si alguien quiere saludarme o se acerca a mí, no me niego ni me alejo. Pero no me contagio, incluso este año estoy más sano físicamente que el anterior (mentalmente peor, por supuesto). Mi familia de Madrid, - donde parece que mueren como moscas -, que si añadimos sus amistades, son bastantes, a día de hoy sólo conocen dos casos positivos, sin enfermedad, que ni siquiera han contagiado a sus familias.

    Tratar de erradicar el virus como quieren hacer las autoridades es imposible, es como poner puertas al campo. Es un coronavirus, y como tal circula libremente por el aire y atraviesa las mascarillas o entra por los ojos. Y lo saben, por eso los sanitarios van superprotegidos cuando atienden a un paciente del virus. Nos dicen que lo hacen por proteger a la infancia y a los mayores, pero les van a hacer perder unos años de sus vidas que jamás van a recuperar, los unos porque la niñez es una etapa muy corta y llegarán a adultos con un trauma inmenso, y los otros porque a determinada edad, por pura biología, la muerte está cerca. En fin, ya saben que el remedio está ya siendo peor que la enfermedad, pero se empeñan en seguir aplicándolo. ¿Por qué?

    Quizás muchos aceptan la versión oficial porque no podrían soportar la verdad, y lo comprendo, porque la verdad es mucho más dura: Nos quieren muertos. Quieren acabar con la mayoría de la población mundial, porque les sobramos, como si fuésemos una plaga. Quieren quedarse el planeta para unos pocos elegidos, entre ellos todos los que participan activamente de difundir el terror por los gobiernos y todos los medios de manipulación. Un genocidio sin parangón en la historia de la humanidad, provocado, paradójicamente, por unos filántropos para salvar el planeta de nosotros mismos, por eso llevan décadas aterrorizándonos también con el cambio climático y la escasez de recursos, y culpándonos de ser consumistas irresponsables y despreocupados. Y todo después de haber fomentado desde el capitalismo salvaje que seamos así para favorecer el crecimiento económico. Igual que ahora también nos culpan de la propagación de un virus que ya se ha demostrado que es un arma biológica, y que la volverán a usar sin ningún escrúpulo si los contagios vuelven a bajar.

    Hay otra cosa que explicaría por qué ahora China, el país más poblado del planeta, es el que tiene ya el virus prácticamente controlado (al menos, eso nos dicen). Y es que el modelo político chino, una dictadura con un férreo control de la población, es el deseado por los globalistas como futuro sistema de gobierno mundial. Por eso no necesitan seguir desperdigando el virus por allá, sino en los demás países que aún creen en algo ya tan en peligro de extinción, como es la libertad y los derechos humanos.

    Sí, antes de la pandemia estábamos también bastante fastidiados, pero al menos nos podíamos tocar, abrazar, relacionarnos, teníamos algo más de libertad y creíamos que sí existían los derechos humanos, que eran algo inalienable. Pero ahora hemos visto que no, y los culpables son nuestros propios gobernantes, simples marionetas que no hacen más que ejecutar lo que les imponen "los de arriba", de los que ya conocemos algunos de sus nombres, se han desenmascarado ellos mismos al querer tener protagonismo y confiar en su rotunda victoria en esta grave crisis.

    ¿Vamos a ir mansamente al matadero, con nuestras mordazas puestas (que ni ellas ni los distanciamientos nos salvarán), u opondremos resistencia? Yo, personalmente, aunque realmente no deseo seguir vivo en este mundo distópico, no me dejaré asesinar tan fácilmente. Y para resistirse ya no basta manifestarse en las calles y enfrentarse a la policía, porque los agentes, salvo excepciones como en todos los colectivos, no son más que unos "mandaos" y muchos piensan ya como nosotros. Hay que ir ya a derrocar a los gobernantes tiranos, corruptos y genocidas, juzgarlos y que respondan por sus crímenes contra la humanidad, contra la infancia y contra los derechos humanos. Es un derecho del pueblo rebelarse contra el gobierno cuando éste se convierte en un enemigo opresor. Cuando los tres poderes del estado se ponen de acuerdo para tiranizar al pueblo, se le considera dictadura (no tiene por qué ser siempre unipersonal, a veces es un grupo el dictador), por lo que es lícito alzarse contra ella. ¿Acaso no se ha hecho lo mismo recientemente en Iraq, Libia, Egipto, Siria, Ucrania, etc., y últimamente en Bielorrusia?

    El título del artículo es deliberadamente ambiguo, porque expresa cuál es el objetivo de los gobiernos corrompidos, y también porque asumir un nuevo confinamiento sin lucha será nuestro fin, físicamente hablando.

    Por eso, no hay esperanza de que esto acabe alguna vez. Quieren que nos acostumbremos a esta espantosa "nueva normalidad" antes de eliminarnos. Solo terminará cuando todos digamos ¡Basta! y luchemos.

        Vendamos caras nuestras vidas. Es la única manera de derrotarlos.

   

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