El pasado mes de septiembre, mi hijo comenzó las clases en la escuela pública. Teníamos la esperanza de que, al residir en un lugar donde no se conocían casos de coronavirus, las medidas de seguridad no serían tan rígidas como anunciaban las autoridades educativas o, al menos, que con el tiempo se relajaran en vista de la ausencia de niños enfermos o contagiados. Por supuesto, nos equivocamos y empezamos a contactar con el centro escolar para quejarnos de la única manera que se puede ahora, porque no nos dejan acercarnos al lugar, salvo urgencia vital. Claro, porque una escuela ahora es más un escenario de guerra biológica. Estas son las comunicaciones que entablamos con los responsables del colegio:
YO. 29 de septiembre: El motivo de esta carta es que hoy, en la reunión virtual con la tutora de mi hijo, nos informó, entre otras cosas, que a los niños solo les dan 15 míseros minutos para comer su almuerzo y luego pasar el resto del recreo en clase, sin poder jugar ni hacer ninguna actividad física con sus compañeros salvo en clase de educación física. Ni los temporeros ni los trabajadores de una fábrica disponen de tan poco tiempo, aparte de que ya sabemos que comer deprisa es malo para la salud, o, al menos eso siempre se nos decía, antes de esta "nueva" normalidad.
También aprovecho para expresar otra queja por obligar a los niños a cargar en sus mochilas un producto (gel hidroalcohólico) que antes no se podía dejar al alcance de los niños. O que ya no es necesario lavarse los dientes después de comer en el colegio, cuando los dentistas siempre recomendaban hacerlo después de cada comida.
Y qué decir sobre la prohibición de mochilas con ruedas (en otros colegios de la Región no lo han hecho), y como no pueden dejar los libros en la clase, deben cargar pesadas mochilas, cuando antes no recomendaban que los niños cargaran más del 10 % de su peso. A ver cuándo lleguen los dolores de espalda, o los más pequeños que tengan que subir escaleras se desequilibren por el peso y se caigan por los escalones. Por no mencionar que se tenga que curar el sólo si la lesión es leve, porque nadie se le puede acercar.
Y las mascarillas... España es el único país de Europa que obliga a llevar mascarillas a menores de 11 años, varias horas, cuando aún no se conocen bien los daños por su uso prolongado (ni se investigarán, claro). Le mando la carta de setenta médicos belgas (comprobé cuatro nombres al azar y sí existen), que piden la supresión de la obligación de las mascarillas a los mayores ¡de 12 años!, porque los menores de esa edad no la usan. ¿Acaso somos de otra especie los españoles, más sensibles al virus? Y no aduzcan que evitan contagios, porque mismamente en esta Región, los contagios se dispararon desde que obligaron a usar la mascarilla todo el tiempo.
También dirán, como dijo la tutora, que esto es la "nueva normalidad" y que nos fastidiemos, porque esto ya está resultando más peligroso que el propio virus, cuya letalidad va bajando cada vez más, a la vez que, paradójicamente, suben las restricciones. Y a medio y largo plazo, moriremos más por culpa de las medidas contra el virus. Y eso lo saben los que gobiernan, quizás sea ese el objetivo, que somos muchos y hay que aligerar peso en el planeta... Pero eso ya es especulación, lo que sí es real es que la próxima pandemia va a ser de enfermedades mentales, la mayoría en niños y jóvenes, porque cuánto más duradero es un trauma, más grave es el daño en la salud mental. Y según la microbióloga del hospital Santa Lucía, esto va para largo:
Y los daños a la salud mental de nuestros hijos serán permanentes si no paramos estas disparatadas medidas ante una enfermedad que no es más letal que una fuerte gripe, y mucho menos para los niños y adolescentes, que son los más perjudicados con ellas. Yo soy un funcionario que sufrí acoso laboral por negarme a aplicar medidas disparatadas e injustas a mis subordinados y acabé retirado.
Bueno, espero que se haga algo pronto. Yo llevo a mi hijo a una escuela pública, no a un escenario de guerra biológica. Aquí va el enlace a la carta que mencioné de Bélgica (Hay otra de un centenar de médicos franceses, pero es más larga y no específica para los niños):
https://mpr21.info/la-mascarilla-es-una-seria-amenaza-para-el-desarrollo-de-los-ninos-aseguran-70-medicos-belgas/
ESCUELA. 29 de septiembre: Desde el Equipo Directivo entendemos la preocupación de las familias por la situación que estamos viviendo. Las decisiones tomadas han sido para maximizar la seguridad de nuestro alumnado debido a la pandemia y crisis sanitaria que se está viviendo a nivel mundial.
En algunas decisiones sabemos que las familias no están de acuerdo, pero nuestra única premisa en estos momento es la seguridad de los niños y niñas de nuestro centro.
En cuanto a la utilización de mascarilla a partir de los seis años, es una normativa que viene dada nivel estatal que debemos cumplir en el centro. Usted puede remitir su queja a los organismos regionales e incluso estatales que considere oportunos.
Desde la Consejería de Educación nos informan que el alumnado de primaria puede portar su propio gel hidroalcohólico, no siendo así en el alumnado de Educación Infantil, siendo a este proporcionado por las maestras de la etapa.
La orden conjunta de las Consejerías de Educación y Sanidad de la Región de Murcia desaconsejan el lavado de dientes ya que al realizarlo, las personas pueden soltar particular hacia otras personas cercanas.
En cuanto a los recreos, ha sido una decisión consultada para poder garantizar al máximo la distancia social entre el alumnado y para que durante esos minutos puedan tener más espacio para correr y poder jugar guardando siempre la distancia social.
Las mochilas sin ruedas ha sido una decisión tomada, ya que desde otros organismos se nos informó que no deberían acceder al centro carritos con ruedas ya que podían ser portadores del virus desde la calle. Somos conscientes que se puede portar también en el calzado o en otros elementos que vengan de fuera del centro, pero fuimos informados con esas instrucciones y las seguimos para minimizar riesgos.
Si un niño se cae se le atiende y se le va a atender con todas las medidas para el docente y para el alumnado. Antes de la situación que estamos viviendo, la forma de atención para los niños y niñas ante cualquier herida es aplicarse agua y jabón, ya que no somos facultativos y no podemos aplicar ningún otro producto. En el caso de algo de más urgencia se avisaría a las familias y en su caso al 112.
Esperamos haberle resuelto sus dudas.
Muchas gracias por su comprensión.
Reciba un cordial saludo.
Remarqué partes de su respuesta que no se ajustaban a la verdad: La primera es que realmente lo primero y lo que más importa es la seguridad del profesorado, eso lo sabemos todos. La segunda es que no les dejaron correr y, menos, jugar. Salen al patio, comen rápido su almuerzo y a clase otra vez, para que no se descontrolen. La tercera es que no sé a qué organismos se refieren, porque varios padres sabían que en otros centros de la región si les dejaban entrar con mochilas de ruedas, pero parece ser que nuestra escuela es más miedosa. Respondí, bastante enfadado:
YO. 29 de septiembre: No, no han resuelto ninguna y lo saben, y encima siguen con sus contradicciones entre ruedas y zapatos y no mencionan nada sobre el comer deprisa y sobre que esto es un pánico exagerado e histeria fomentada desde el gobierno y los medios de comunicación (¡si acaban de decir que el gobierno andaluz quiere obligar a llevar mascarillas en los hogares!), están destrozando la salud mental de millones para salvar unos pocos, han perdido todos el juicio. Y lo sé, trabajé 14 años para el gobierno y sé que siempre mienten y someten a la población en vez de cuidarla.
No me respondan, solo quiero que espabilen, que recuperen el sentido común, que para eso han estudiado una carrera universitaria. Déjense de lenguaje cuartelero, pasando el muerto a otro (que, por cierto, nunca me contestó, ya lo suponía). Cuando nuestros hijos, que no se adaptan a todo, porque como seres humanos tienen un límite, se harten de esa situación apocalíptica y ya no soporten ir a la escuela, porque el mío va porque él todavía quiere, los sacaremos (quizás es lo que ustedes estén deseando también) y ninguna fiscalía de menores podrá obligar a ningún padre a llevar a sus hijos a lugares donde les causen traumas psicológicos y desórdenes mentales graves.
Cuando se den cuenta de que este pánico disparatado por una enfermedad con tan escasa mortalidad es una táctica de guerra, va a ser demasiado tarde. De todas formas, envidio a todas las personas fallecidas antes de marzo de este año, se libraron de este apocalipsis sin sentido. Los gobiernos son arrastrados al precipicio y vamos casi todos detrás, tan ingenuos, como los judíos a las cámaras de gas que creían que eran duchas.
En vista de que mi hijo seguía teniendo dificultades para poder almorzar normalmente, volví a reiterar mis quejas:
YO. 7 de octubre: Empiezo reiterando mi queja sobre el escaso tiempo que dan a los niños para comer su almuerzo, inferior a 15 minutos. Mi hijo ha cronometrado el tiempo que les dan y ha contado doce minutos en una ocasión y ¡ocho! ayer. Considero que tienen todo el derecho a comer el tiempo que deseen (ya que es lo único que pueden hacer ahora) dentro de la media hora del recreo, sin que ninguna exagerada emergencia sanitaria lo justifique. Basta ya de eliminar más derechos que nada tienen que ver con el virus, sino con el sometimiento rayano en el abuso infantil. Antes, la educación cívica o moral que se ganaba en la escuela, se perdía en la casa si los padres no ponían de su parte. Ahora, por desgracia, es todo lo contrario, al fomentarse el miedo, el aislamiento, el masticar deprisa, no tocarse ni abrazarse... Toda la vida los niños se han contagiado en las escuelas de diversas enfermedades y adquirido inmunidad, además de que ningún padre o madre ha demandado jamás a ningún centro escolar por haber enfermado su hijo allí.
Porque es inhumano ver lo que le están haciendo a los niños. No hay casi nada peor para la salud mental que tapar las caritas de los niños con mordazas durante horas, para ellos y para los que lo ven y lo consienten. En ningún país europeo lo hacen, y no digan que es porque aquí hay más contagios, porque, al menos en esta región, que el 12 de julio estaba a la cabeza de España con menos "casos" (excepto Ceuta y Melilla), el 13 de julio estableció la mascarilla obligatoria y se dispararon las infecciones y ya estamos alcanzando a Galicia. El sistema educativo español es ya responsable de un crimen contra la infancia y todos los que en él prestan servicio son cómplices, porque no se puede alegar obediencia debida cuando sabes que estás cumpliendo órdenes que van en contra de la vida, los derechos humanos y la legalidad vigente, hasta que la alteraron unilateralmente con la excusa de un virus de cada vez más escasa peligrosidad.
¿Y qué pueden hacer como docentes? Pues lo que yo hice en su día, hace más de veinte años, negarse a cumplir esas órdenes, porque si el remedio se está demostrando que está siendo peor que la enfermedad, hay que descartarlo ya. Declárense en huelga (algo que yo no pude, era militar) y no vuelvan a dar clases hasta que puedan hacerse de forma normal, sin mascarillas, sin distancias, niños tocándose y jugando en los recreos, compartiendo material y, como no, tocando ustedes también a esos niños que tanto esperan de ustedes, no esto de ahora. Se sorprenderían de cuántos padres y madres en todo el mundo apoyan lo que estoy diciendo, y estarán con ustedes cuando actúen en defensa de la infancia, que la estamos perdiendo... Ya se han cargado la sanidad pública, no consientan que se carguen el siguiente objetivo, ustedes, la enseñanza pública. Y como muestra de ello, vean esta declaración de médicos y epidemiólogos, de puro sentido común, que en solo tres días ya lleva más de 64.000 adhesiones (y suben exponencialmente, más que los contagios del virus) a pesar de su escasa difusión por culpa de la censura en internet.
En el momento de escribir esto, ya van cerca de las 600.000 firmas. Y eso a pesar de su escasa difusión por los medios.
ESCUELA. 7 de octubre: Hemos consultado con la tutora de Jano sobre el tiempo utilizado en la hora de recreo y nos indica que ese no es el tiempo empleado. Cada día va aumentando el tiempo en la hora de recreo de forma progresiva. Aún así todas las clases tienen 30 minutos para poder comerse su almuerzo.
YO. 7 de octubre: ¿Aumentando el tiempo de forma "progresiva"? ¿Qué significa eso? Contradice su frase siguiente. Mi hijo no se inventa nada. A veces, por temor a un castigo miente, como humano que es, pero no es mentiroso. Su madre ha dedicado muchas horas en comidas y cenas a enseñarle a comer más despacio, para digerir bien y estar más sano, así que no echen a perder eso también.
Y tómense en serio mis siguientes párrafos. Es imposible seguir así hasta el 2022 como prevé cierto filántropo reconvertido en experto en vacunas, o hasta el 2025 como prevé el Banco Mundial. Todos debemos empezar a luchar, o moriremos muchos más de cosas peores que un virus respiratorio.
Parece ser que a raíz de esto, los profesores cesaron de apresurar los almuerzos, porque mi hijo me informó de ello. Pero es que nunca debieron haberlo hecho. Como tampoco debieron haber hecho lo siguiente:
YO. 13 de octubre: nuevamente me dirijo a ustedes para expresar mi queja por un castigo injusto que se le impuso a mi hijo el pasado viernes.
Según me refirió él, estando con varios niños en el patio junto al comedor, AL AIRE LIBRE, se bajaron las mascarillas porque les agobiaban por el calor. En eso, apareció una monitora del comedor y los demás tuvieron tiempo de subírselas (como si estuvieran haciendo algo malo) y el mío no, por lo que fue castigado a permanecer sentado en un banco hasta que se subiera al autobús. Nunca se debe castigar a un niño por bajarse la mascarilla un rato y mucho menos, si lo hace al aire libre, y no lo justifiquen otra vez con que son las normas de la consejería de educación, pues los que conviven directamente con los niños a diario son ustedes (ya saben que yo también trabajé para el gobierno, con normas muy estrictas, pero no siempre estaban encima de mí para fiscalizarme). Las mascarillas son contraproducentes para los niños, y se va a dar la paradoja de que los mandamos a la escuela para ser más listos y resultará que acabarán más tontos. Más abajo les envío información de dos médicos sobre ello.
Ello me lleva a decir que nada de lo que les comuniqué en otras cartas ha servido para nada. Incluso los mismos científicos pro gubernamentales (por llamarlos de alguna manera) reconocen que al aire libre el peligro es mínimo y que los niños menores de 12 años siguen exentos de mascarillas en casi todo el mundo. ¿No se dan cuenta de que prácticamente todo lo que dicen el gobierno y los medios de comunicación es cada vez más disparatado? Es la primera vez en la historia de la humanidad, al menos desde que hay grupos dirigentes, que los que gobiernan siembran deliberadamente el pánico y la histeria dañando gravemente la salud mental de todos, cuando antes, en cada calamidad, catástrofe o guerra, minimizaban los daños y el peligro, para no causar alarma a la población... ¿Qué ocurrió con la típica expresión "la situación está controlada o cerca de estarlo, no se preocupen" que usaban siempre? ¿No ven que hay gato encerrado?
Sin embargo, contra la disparatada y alarmista actuación oficial, el pasado 4 de octubre, un grupo de médicos y científicos se reunió en Great Barrington, y publicó una declaración basada en la cordura y el sentido común para pedir a los gobiernos que paren todo este sinsentido, con propuestas lógicas y humanas, viendo que el remedio que se está aplicando es peor que la enfermedad. En nueve días, ya llevan más de 400.000 adhesiones, nuestra incluida. Crecen más que el virus. Apoyen esto, que vean que somos muchos, y acaben deteniendo esto antes de que sea tarde. Es gbdeclaration.org.
Y La doctora Margarite Griesz-Brisson es una especialista alemana en neurofisiología y neurotoxicología. Ha grabado un vídeo sobre los efectos de las mascarillas en el cerebro:
ESCUELA. 13 de octubre: Preguntaremos a las monitoras de comedor para ver qué ocurrió.
Le pediría por favor que cualquier queja respecto al uso de mascarillas según la edad las dirija a los estamentos oportunos ya que nosotros no podemos hacer nada ante eso y tenemos que seguir la normativa que nos marca el gobierno estatal y el gobierno regional.
Hemos hablado con las monitoras de comedor y me comentan que su hijo se quitó la mascarilla y le dijeron al niño que tenía que ponérsela y permanecer sentado hasta que lo hiciera. Volver a decirle que el uso de la mascarilla es obligatorio en el centro escolar y en el transporte desde 1º a 6º de Educación Primaria y para todo el personal que trabaje en el centro. Ante cualquier queja sobre el uso de las mascarillas para el alumnado, puede dirigirse al estamento correspondiente. Informarle que desde el centro estamos cumpliendo la normativa referente al uso de mascarillas y así seguiremos haciéndolo.
YO. 14 de octubre: No sé si no me expliqué o no han interpretado bien lo que expresé en mis anteriores comunicaciones. Voy a decirlo ahora más claro: les pedí que no castiguen a ningún niño por quitarse por primera vez la mascarilla cuando le agobie, tan solo les indiquen que se la ponga y ya, sin castigos. Incluso la policía avisa antes de multar, así que no se dejen llevar por el pánico y no sean tan estrictos en unas medidas que cada vez se está viendo que hacen mucho más mal que bien a los niños.
Dicho esto, con toda la información que les facilité, me ha quedado claro que ahora el papel de ustedes en la "nueva normalidad" no es el de educadores ni profesores, sino más bien de lacayos de esta dictadura sanitaria que padecemos. Que sepan que jamás sería yo capaz de levantar queja alguna si mi hijo se contagia del virus (de hecho, desde que supe que apenas afectaba a los niños, dejó de preocuparme el covid), pero sí demandaría con todas mis fuerzas al sistema educativo si nuestros hijos sufren daños por el excesivo uso de la mascarilla que padecen los niños solo en este país y por los trastornos psicológicos que aflorarán si esta situación sigue así indefinidamente en los colegios. Y ustedes serán cómplices por no oponerse a esta dictadura, háganlo en beneficio de la infancia, porque la consejería de educación y el ministerio se limpian el trasero con todas mis quejas, pero si el profesorado se planta, la cosa sí puede cambiar.
Luchemos por una MEJOR NORMALIDAD, no una "nueva normalidad" que ya está empezando a causar más muertes que el virus.
Y no hubo más respuestas. El profesor ya no piensa ni enseña a pensar, solo obedece ciegamente a una autoridad dictatorial que nos lleva al caos. Ya no sirven las palabras. Hace más de sesenta años, un médico argentino llamado Ernesto Guevara supo que la única manera de oponerse a la opresión era por medio de la acción, y solo fracasó cuando le faltó apoyo de una mayoría sometida. Ahora hay mucho más en juego, los oprimidos somos inmensamente más. No esperemos en nuestras casas que nos maten a ni dañen más a nuestros hijos, debemos vender muy caras nuestras vidas y nuestra libertad. ¿No es tremendamente absurdo dejar de vivir para salvar la vida?